Ser altamente sensible no es en absoluto un problema, pero vivir en un mundo acelerado, ruidoso y exigente… sí puede serlo para un sistema nervioso fino y receptivo como el nuestro.
Las personas altamente sensibles:
– Percibimos más matices.
– Procesamos la información con mayor profundidad.
– Nos sobreestimulamos con facilidad.
– Necesitamos más pausas para integrar.
Y cuando no nos damos esas pausas, aparece el cansancio mental, la irritabilidad, la sensación de estar desbordadas y la necesidad urgente de retirarnos porque no podemos sostener el momento.
Aquí es donde la práctica de mindfulness se vuelve especialmente valiosa.
No es una técnica para “arreglarnos” porque no hay nada que arreglar, pero nos sirve como un entrenamiento amable para nuestro cerebro y sistema nervioso.
QUÉ NOS APORTA LA ATENCIÓN PLENA
- Mejor gestión de las emociones intensas y el estrés.
- Mayor conciencia de los propios límites y cómo expresarlos.
- Regulación del sistema nervioso.
- Capacidad para detectar la sobreestimulación antes de colapsar.
- Autocompasión frente a la autoexigencia.
- Fortalecimiento interno para sostenernos y actuar en situaciones incómodas o violentas.
Por otro lado, la práctica constante nos ayuda a distinguir entre lo que realmente está ocurriendo y las proyecciones del ego.
Nos devuelve a lo simple, a lo presente y a lo suficiente. Podríamos decir que deshace el hechizo.
UNA PEQUEÑA PRÁCTICA
Puedes regalarte 5 minutos de presencia plena en este momento.
Después de leer estas instrucciones, ponte un aviso, acomódate en tu asiento con la espalda recta y a poder ser sin apoyarla en un respaldo. Si lo prefieres puedes tumbarte sobre una esterilla (no utilices un sofá, una cama o cualquier otra superficie excesivamente blanda).
Una vez tomada la postura puedes cerrar los ojos o entornar la mirada y simplemente pon atención a tu respiración durante 5 minutos.
Quizás encuentres dificultad para estar 5 minutos y eso puede ser interesante de observar. No hace falta que hagas nada más, solo observa lo que sucede.
Cuando termines:
- ¿Qué has observado en ti durante estos 5 minutos? (Sensaciones físicas, pensamientos, emociones, resistencias…)
- ¿Cómo está ahora tu cuerpo y tu respiración en comparación con el comienzo?
- Si te escuchas con honestidad, ¿Qué necesitas en este momento? (Puede ser descanso, movimiento, silencio, contacto, límites…)
MIS ENCUENTROS DE SERENIDAD SON UN ESPACIO PARA TI
Una persona altamente sensible no necesita más intensidad.
Necesita un entorno seguro donde poder:
– Bajar el ritmo.
– Ser sin exigencias ni perfeccionismos.
– Compartir sin sentirse expuesta.
– Escuchar y ser escuchada.
En los Encuentros de Serenidad no propongo dinámicas catárticas ni transformación forzada. Creo un espacio de presencia compartida, diálogo consciente y formas suaves para habitar el momento: silencio, escucha, movimiento libre, creatividad, pausa.
Es un espacio para:
Regularnos en comunidad.
Reconocer que no somos ni estamos “demasiado” algo.
Y recordar que nuestra sensibilidad es un recurso bello y necesario para la sociedad, no una cualidad disfuncional.