Cada vez se habla más de mindfulness (atención plena) y sus efectos están siendo cada vez más explorados por la neurociencia. ¿Y sabes qué? Eso es una gran noticia. Porque significa que algo está cambiando en la conciencia colectiva… ¡Nos estamos dando cuenta!

¿De qué exactamente?

De que durante mucho tiempo hemos entrenado – inconscientemente – la distracción, el automatismo y la desconexión con nosotras mismas. Hemos aprendido con notable facilidad a anestesiarnos ante los innumerables estímulos, a seguir la corriente de las propuestas externas y a rendirnos a lo popular, incluso cuando eso nos ha alejado de lo que realmente somos (igual una pregunta interesante a hacerte aquí es ¿Quién soy?). Mientras tanto, hemos ido perdiendo el músculo del autorreconocimiento, de vivir el momento, de ser auténticas y de habitarnos con coherencia. De todas formas, el cerebro y el cuerpo son muy de inercia, así que puedes soltar la culpabilidad. No eres tú, pero eres responsable de reconducir la tendencia hacia tu mayor bien.

Y hay otra joya olvidada en este camino: el discernimiento. Esa capacidad de mirar hacia dentro y responder con honestidad a: ¿Esto que escucho/veo/decido/hago es verdadero para mí?
Discernir es reconocer la verdad de las cosas. Y esto, también se puede entrenar.

Origen milenario

Mindfulness nace en antiguas prácticas de contemplación budistas entre India y Nepal hace aproximadamente 2500 años. Está hoy en día desvinculado de cualquier creencia y religión ya que los beneficios del mindfulness son accesibles a todas las personas: la capacidad de prestar atención es universal.

De Oriente a Occidente

A finales de los años 70, nuestro querido Jon Kabat-Zinn creó un puente entre Oriente y Occidente al integrar la práctica de la atención plena en un contexto médico y científico. Gracias a su curiosidad y su compromiso con el estudio del mindfulness, desarrolló el programa MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction), una propuesta que, desde entonces, ha demostrado numerosos beneficios para la salud física, mental y emocional en entornos clínicos, educativos y terapéuticos. En la actualidad, se publican más de 400 artículos científicos al año sobre los efectos de la práctica de mindfulness, y MBSR (REBAP – Reducción de Estrés Basado en Atención Plena) es la base que sirve de guía en otras metodologías de aplicación mindfulness.

Ojo, que no es una técnica

Mindfulness es una disciplina de consciencia, prestamos atención al presente momento a momento sin juzgar, sin forzar, recibiendo lo que es. Se trata de cultivar una actitud abierta, curiosa y despierta ante la vida, lo cual es una bonita forma de relacionarnos con nosotras mismas, con los demás y con el mundo.

¿Para qué te recomiendo practicar mindfulness?

Para que, a través de una práctica continuada, por ejemplo:

  1. aprendas a cuidarte y sostenerte en el presente sin escapismos
  2. te ayudes a reducir el estrés, el sufrimiento y a regular tu reactividad
  3. puedas reconocer mejor tus emociones y cuidarte en ellas
  4. puedas relajarte más fácilmente y mejorar tu concentración
  5. aprendas a no forzar lo que no es para ti y poner límites con firmeza y amabilidad
  6. atraigas y construyas relaciones más conscientes
  7. refuerces la capacidad de discernir para tú reconocer la verdad antes de que otros te inunden con la suya
  8. incorpores una mirada más compasiva y amorosa a tu mundo
  9. puedas llevar más alegría a tu vida

Una invitación a tu propio ritmo

Esta disciplina no te exige perfección, sino intención (otro día te hablo de esta preciosa palabra). No tienes que ser un buda ni tener una vida ideal para empezar, todo siempre es más sencillo: presta atención a tu respiración, observa, escucha, camina de manera consciente, mira lo que comes y cómo lo haces, haz aquello que estés haciendo y no te interrumpas con otra cosa, da cuenta de tu dialogo interior, etc. Poco a poco, el presente se convierte en hogar.

Prestar atención transforma tu cerebro, tu cuerpo y toda tu experiencia vital. Esta es una invitación amorosa a despertar, inspirarte por ti misma, recordar quiénes eres y vivir con mayor presencia, consciencia y serenidad.